Las precipitaciones recientes dejaron afectaciones en distintas zonas de la capital y reabrieron la discusión sobre la capacidad de la infraestructura pluvial ante el crecimiento urbano.
Mientras el municipio sostiene labores de desazolve y atención preventiva, Movimiento Ciudadano cuestionó la falta de soluciones estructurales en puntos que se inundan de forma recurrente.
La temporada de lluvias volvió a evidenciar los retos de infraestructura y planeación urbana que enfrenta la ciudad de Querétaro, donde las precipitaciones recientes generaron afectaciones para decenas de familias y complicaciones en distintos puntos de la capital.
Durante una de las tormentas más intensas de la temporada, registrada el pasado 3 de junio, se reportaron más de 60 milímetros de lluvia en zonas como Jurica, San Pedro Mártir, San José El Alto, Loarca y Rancho San Pedro. De acuerdo con los datos difundidos, esta cantidad superó el volumen habitual de un aguacero intenso en la ciudad, estimado en alrededor de 25 milímetros.
Protección Civil municipal informó que mantiene una reserva de más de 4 mil costales de arena y que distribuyó más de mil costales en cada una de las siete delegaciones para atender posibles emergencias por inundaciones.
Sin embargo, el debate se ha centrado en la capacidad de la infraestructura hidráulica y pluvial para responder a una ciudad que continúa expandiéndose. El Gobierno municipal ha defendido acciones como desazolves permanentes, monitoreo de cauces y la ejecución de obras pluviales.
Por otro lado, Movimiento Ciudadano ha señalado que estas medidas no han resuelto los puntos críticos que año con año registran inundaciones. El partido sostiene que las autoridades han privilegiado respuestas de emergencia, como la entrega de costales, por encima de proyectos estructurales que reduzcan la vulnerabilidad de las colonias afectadas.
La problemática no es reciente. Una investigación de la Universidad Autónoma de Querétaro advierte que, entre 1990 y 2020, el crecimiento urbano transformó áreas agrícolas y zonas de infiltración en superficies impermeables, lo que incrementó el riesgo ante lluvias intensas.
Las lluvias, por tanto, vuelven a colocar en el centro de la discusión la necesidad de combinar atención inmediata con proyectos de planeación territorial, drenaje y manejo de agua que permitan reducir afectaciones para las familias queretanas.
